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ENTREVISTAS

Los clásicos están para transgredirlos

ABC - 24 de febrero de 2007

El Lope de Vega acoge hoy el estreno de la gira de «Un cuento de invierno», de Shakespeare, en versión de la valenciana.

ALBERTO GARCÍA REYES SEVILLA.

« No me interesa el teatro de museo ». Con esta máxima se presentó anoche la actriz y directora valenciana Magüi Mira en Sevilla para comenzar la gira de la obra de Shakespeare «Un cuento de invierno », una coproducción de la Generalitat Valenciana con la Comunidad de Madrid que tras verse en estas dos capitales arranca su gira en el Teatro Lope de Vega de Sevilla.

« Era muy importante para nosotros que esta obra viniera a Sevilla tan pronto porque asi nos asegurábamos la presencia del actor Will Keen », explica el director del espacio, Antonio Álamo. En efecto, el británico, uno de los más prestigiosos conocedores de la obra de Shakespeare en el mundo, estará en la compañía sólo hasta marzo: « Es muy atractivo que se incorpore a un elenco español un actor de otra cultura», reitera Álamo.

La directora, Magüi Mira, también considera relevante este hecho: « Tiene acento, pero dramatúrgicamente tiene sentido porque su papel, Leontes, es el de un rey extranjero.

No hay que olvidar, de todas formas, que el maestro Max Stafford-Clark hizo un "Macbeth" con un actor del África Centralque machacaba el inglés, pero que puso al público en pie ».

Además de la presencia de Keen, esta adaptación que dirigen Mira y José Sanchis Sinisterra, « es libre, aunque sigue con cierta fidelidad el texto de Shakespeare, pero no hemos respetado el verso porque era especialmente difícil, así que lo hacemos en prosa poética », explica la valenciana, que también aclara que « hay dos grandes transgresiones al texto original, pero no traiciones.

Yo creo que los clásicos están para eso, para transgredirlos, porque soy muy heterodoxa, de la misma manera que pienso que los autores vivos son intocables. A mí me interesa un clásico para hacerlo contemporáneo, del año 2007 ».

En este sentido, Mira ha cambiado el final de esta obra en la que una mujer embarazada acusada de adulterio es maltratada física y emocionalmente por su marido. « Lo más contemporáneo y lo más patético es que seguimos en el mismo cuento de celos salvajes del "te maté porque eras mía", así que no hacemos un final feliz en el que hay perdón porque no hay que perdonar a los maltratadores.

Es un final esperanzador, pero no feliz, porque no creo en él. De hecho, creo que Shakespeare tampoco creía. Además, si se perdonara al maltratador estaríamos diciendo: "maten ustedes, señores, que luego las mujeres les perdonan"», dice con vehemencia la directora, que añade que « no tenemos que depender del cóctel hormonal con el que nacemos para que todos tengamos derecho a las mismas oportunidades y responsabilidades ».

Todas estas reivindicaciones se llevan a cabo sobre una escenografía basada «únicamente en la luz » y con la ayuda de un vestuario ambientado en el siglo XIX, « porque esta época es la cuna del cuento », por lo que «aunque esta obra es contemporánea en la manera de contarla, no vamos vestidos con ropa de hoy.

Yo cada día tengo más claro que el verdadero espectáculo teatral consiste en un buen texto y un buen actor. Todo lo demás sobra », concluye Magüi, que esta noche ofrecerá la última función de este montaje en Sevilla, que cuenta con Lucía Jiménez, Paco Alegre, Jordi Brunet, Balbino Lacosta, Carolina Lapausa, Jaime Linares, Isidro Rodríguez, Julio Salvi y Paco Vila como responsables del reparto.

« En esta adaptación no hay final feliz porque no se puede perdonar a los maltratadores», dice la directora.

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