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ENTREVISTAS

De actriz a directora “top” - Por Charlie Pujol

REVISTA DÍGAME - 27 de agosto de 2001

Es su primer trabajo a la dirección. La actriz Magüi Mira se ha subido a un escenario para dirigiro “Top Girls”, un alegato a favor de la mujer de hoy. Estrenada en Santander y representada también en Madrid, el texto de la dramaturga inglesa Carril Churchill es interpretado por ocho actrices de la compañía William Layton.

Sobrevivir a la condición femenina y hacerlo sin complejos, es lo que supone “Top Girls” (Mujeres perfectas)

¿ Cómo llega José Carlos Plaza a proponerte dirigir “Top Girls” ?

Me has hecho una pregunta dificilísima y que te la tendría que contestar el propio José Carlos (risas). Todavía hoy me pregunto qué le llevó a darme un texto tan difícil, y digo difícil porque no es una obra de planteamiento, nudo y desenlace; es un texto libre, lleno de poesía, realista por momentos, donde la autora hace lo que quiere, en un texto rompedor, imaginativo y, por tanto, complicado de contar. Dieciséis personajes femeninos, interpretados por ocho actrices, ahondando en la realidad de la mujer, en un nivel de pensamiento importantísimo, con mucho sentido del humor, divertido, sin frivolidad y, por supuesto, sin caer en prototipos chabacanos. Es un humor inteligente. Personalmente, cuando voy a ver una obra, exijo diversión y un nivel determinado de pensamiento. Esta obra lo tiene, y es doblemente importante para mí. ¿Por qué acepté el reto? Porque no suelo ver el peligro de las cosas y eso me da un arrojo especial. Soy una descarada, es una constante de mi carácter, y ese “descaro” me lleva a decir ¿por qué no? Ahora comprendes por qué dije “sí” a José Carlos.

Se estrena en Santander, ¿ Qué reacción tiene ahí la obra ?

Pues mira, hicimos el ensayo general, con todo el equipo técnico, con mi ayudante Juan José Villanueva, salí de entrecajas para ver como estaba el patio de butacas, y me temblaron las piernas, ni una butaca libre, un “llenazo” total. Taquicardia, sudoraciones, busqué a mis actrices para comunicárselo, fue una gran sorpresa. Nunca, nunca, pensé que fuera a tanto.

¿ Qué sentiste a medida que transcurría la función ?

En ese momento ves la realización, el fin, que te lleva a dirigir, porque, en definitiva, si no surge esa “conexión”, esos “hilos invisibles” entre espectador, escenario, actrices y obra, es inútil lo demás, es inútil el esfuerzo de partir desde cero. No hay palabras para definirlo, sólo sensaciones, supongo que “es la erótica del poder”. Para mí, que soy actriz, si subes a un escenario y no enganchas, te aseguro que es la angustia más grande del mundo. El hecho escénico no vale nada sin el espectador. Es un tópico, pero es verdad.

¿ Cuáles son los puntos clave que toca “Top Girls” ?

Sobre todo uno: la exigencia y la autoexigencia que, en estos momentos, tenemos las mujeres con nosotras mismas. Esta obra la estrenó la autora en el 82, y ya entonces plantea: Los hijos son de todos, hombres y mujeres. ¿ Qué pasa con los hijos ? ¿ Parimos y no trabajamos ? ¿ Trabajamos y no parimos ? ¿ O intentamos hacer las dos cosas ?

Ella incide en ese personaje, Angie, la adolescente para decir ¿ qué pasa con estas generaciones que están creciendo, sin contacto con sus padres ? ¿ Tú sabes que el porcentaje de niños “inadaptados” es cada vez mayor ? Te hablo de niños “difíciles”, normales, con una infancia lejos de sus padres, que no conectan con ellos, que a veces están en manos de terceras personas, en muy malas manos. ¿ Qué pasa con esta generación, que son la consecuencia de lo que está pasando ahora con las madres, que deben elegir entre su trabajo y su familia ?

¿ A quién corresponde solucionar este problema ?

Pienso que es una tarea de Gobiernos, ellos deben “pringarse” para que las mujeres puedan hacer compatibles trabajo y familia, y que, en la mayoría de los casos, la mujer no tenga que renunciar al desempeñó de su trabajo, que es, finalmente, su realización personal y su independencia económica.

¿ Cómo comienza la obra ?

La función arranca con una cena en la que hay mujeres de varios siglos anteriores, con Marlene, a la cabecera, que es la mujer de hoy, la actual, y a través de todas ellas se va reflexionando sobre la condición femenina, cómo ha sido su evolución, qué impedimentos ha tenido y todavía aún tiene.

¿ Por qué hay tantas mujeres que les causa conflicto decantarse entre trabajo o familia ?

Hay accesos al poder, al que quieren llegar los hombres, y las mujeres, también, y al que sólo puedes llegar a través de un comportamiento masculino. Y esto, a veces, se paga caro.

“La paternidad no existe”. Analicemos tu frase.

Yo tengo dos hijas y he llegado a esa conclusión. Ahora resulta que los empresarios, desde sus inmensos despachos y puro en mano, me han dado la razón. La paternidad, entendida como maternidad, no existe. Acepto que hombre y mujer somos diferentes, nuestra forma de pensar y actuar lo es, nuestro físico, también. Un hombre no lleva un ser nueve meses, no puede crear vida, desconoce esa “comunión” que se da entre el bebé y su madre. Pero las obligaciones, las competencias, las responsabilidades que se crean cuando ese hijo viene al mundo, es de dos, padre y madre, por lo tanto sí tendrían que ser las mismas.

La obra está basada en un texto de Caryl Churchill, “una mujer libre, rompedora, que va a la esencia y no es dogmática”. Háblame un poco de la autora.

Es una mujer maravillosa, que entiende el teatro como lo entiendo yo, tiene 80 años ahora, sigue estrenando en Londres, es un clásico del teatro contemporáneo. En España es la primera vez que se estrena un texto suyo.

Ahora que has representado esta obra, ¿ eso te ha dado algún privilegio para poderla conocer, para ponerte en contacto con ella ?

No, y quisiera. Me encantaría conocerla. Estoy intentando que sea posible. Es una mujer que trabaja con absoluta libertad. Sus textos son para que directores, y actores, trabajen libremente con ellos. Para mí, un texto vivo es un texto vivo; que la autora viva y te permita modificarlo, y jugar con él. Hay autores vivos que no te permiten cambiar ni una sola coma, de ahí que sus textos estén muertos. Para mí, todo lo que sea inmovilidad y parálisis es sinónimo de muerte; la vida está en pleno movimiento y Caryl Churchill lo sabe: te deja trabajar con su texto. Esto sólo lo puede hacer una autora muy inteligente.

“Dirigir es dejarse la piel, no se duerme, no se come, y encima se engorda”. ¿ Cómo ha sido tu experiencia, Magüi ?

(risas) Absolutamente fascinante, porque he llegado al final, he contado la historia, he comunicado con el público...

¿ Has tenido que ir al gimnasio, para bajar esos kilos de más ?

No, encima no he tenido tiempo, no he podido. En serio, dirigir es decidir, cada cinco minutos, algo. Decides desde todas las intenciones del texto, los comportamientos de los personajes, como se mueven, cualquier objeto que entra en escena, desde un foco a un vestido, es una decisión permanente, y yo no tengo la gimnasia de decidir, porque soy una niña de la posguerra.

¿ Qué quieres decir ?

Pues, que en aquel momento de la historia, una decisión te daba para mucho, te comprabas unos zapatos y te duraban dos años, un trabajo era para toda la vida, vivías en una casa, prácticamente, siempre...

¿ Qué personajes has interpretado como actriz ?

Cleopatra, María Estuardo, y ahora estoy haciendo a Marian de Ingmar Bergman, en “Escenas de matrimonio”.

¿ Cómo ha sido el casting para estas ocho mujeres que comparten todas escenario ?

Ha sido muy difícil. Cinco de ellas pertenecen a la compañía William Layton. Son chicas muy jóvenes, con mucha inexperiencia. Para la mayoría, este es su primer papel importante, pero saben lo que hacen, trabajan relajadas, y han demostrado estar a la altura de las circunstancias. Yo siempre digo que la primera responsabilidad de un director, es hacer un buen reparto. He sacado lo mejor de estas actrices y eso es lo importante.

¿ Qué va a pasar después del 19 de agosto ?

De momento, la cerramos, pero con muy buenas perspectivas. Volveremos, tenemos ya algunas propuestas, y esperamos que se cumplan y representarla nuevamente, para la próxima temporada. Sabemos que con esta obra estamos golpeando las tripas, el corazón y la cabeza del espectador.

¿ Te sientes ahora más “top” que antes ?

(risas) Tengo que decirte que sí. Mira, para mí “Top” es “conocerse”, “asumirse”, funcionar con tu autoestima, porque yo creo que ahí es donde estamos todos dañados, desde pequeñitos, y es muy difícil repararla.

¿ Tu crees que los hombres son “Top”, o “quieren ser Top”, o “ni para Top” ?

Hombre, si tienen una estupenda secretaria que se lo haga todo, pues sí, pueden ser “top”.

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