Biografía de Magüi Mira

Biografía de Magüi Mira

BIOGRAFÍA

Soy niña de posguerra, la primera de los seis hijos que tuvieron mis padres. Magüi me llamaba mi madre, Tati mi padre, Magüisa mi abuela.

Recuerdo mañanas interminables comiendo cuatro aceitunas con mi hermano Carolo y que luego chupábamos y rechupabamos los huesos, hasta que llegaba mi madre.

Y aquella vez que casi se mueren los gemelos de no sé que cosa, que se les fué con la primera inyección de penicilina que les puso temblando mi padre.

Mi tío Luis me enseñó a leer a coscorrones, pero luego me gustaba poder decir en voz alta todos los anuncios que leia en el tranvía cuando iba a ver a mi abuela cogida de la mano de mi padre. Me gustaba el olor de las sabanas de mi abuela Isabel y escuchar aquella radio llena de ruido, hasta las tantas, cuando dormía con ella.

Y un día , nos llevaron al circo, y vi a una niña vestida de azul noche que me pareció preciosa y que daba vueltas y vueltas encima de un elefante. Y todos la miraban claro, como me miraban a mí cuando iba en la procesión de San Vicente de la mano de mi abuela, vestida con los moñetes y el traje de valenciana que me regalaron mis tías. Y se ve que eso de saberme mirada por otros me emocionó. Me hacia sentirme como la niña del elefante, y por eso hacia de pastorcilla en los belenes que organizaba la madre Estrella en Navidad. Y por eso bailaba en casa, en aquella habitación llena de armarios y obligaba a mis hermanos a que me aplaudieran, y si no, los cogía de los mofletes.

Me ponía muy intensa, leía con voz muy clara y alta, cuentos de niñas ricas que se volvían pobres, en el comedor del colegio. Como me daba asco aquella sobrasada grasienta que ponían con puré, me daba igual comer la última y sola. Prefería saber que todas me escuchaban.

Una vez hice de Antigona, vestida de negro, y tenía que llorar y gritar a Amparo Amorós que hacía de mi padre. Descubrí que jugando a una mentira, si yo me la creía mucho, por mi cuerpo pasaba de verdad. Comprobé que los que me miraban, también hacían como que era verdad. Y pensé, que si seguía haciendo eso que llamaban teatro, pasaría por mi todo lo que les pasaba a esos personajes que estaban en las historias, y que eso debía de ser muy bueno.

Llegué a la Universidad y me apunté en el Grupo de Estudios Dramáticos que dirigía Pepe Sanchis, que decía que era ateo, que iba con gafas negras y que tocaba la guitarra en las calles de París. Hice La Dorotea de Lope, y me enamoré de el. Y con él tuve mis dos preciosísimas hijas Helena y Clara, que las cuidé como pude porque yo era tan niña como ellas, y las amé , como ahora, con todo mi corazón.

Y después Barcelona, que me parecía la ciudad mas libre y bella de esta puta España que era una dictadura, y allí empecé a entender que era eso del Teatro. Estudié en el Institut del Teatre. Decidí trabajar, decidí comprometer mi vida con una profesión que empezaba a saber hacer. Y Madrid, y el susto de saberme actriz .Y mi encuentro con Emilio Hernández, para siempre. Y un País que palpita, que crece, y yo a trabajar, a trabajar, a aprender. Y empiezo a dirigir, y descubro la fascinación de contar una historia desde mi, soy yo quien mira ahora. La niña de azul, esta vez, es otra.

recomendados